martes, 17 de noviembre de 2015

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I
En las penumbras del medio día
cosecharas palabras ciegas.
Cuando el árbol se alce
y bajo tus pies las raíces rompan el firmamento,
tus manos araran estos efímeros pensamientos.
Porque somos sombras suspendidas
en el raudo río
que lentamente se disuelve
en las arenas
a la orilla del camino.
II
No es por amor
que mis palabras nacen,
ni poseídas de odio están;
más a un demonio debo mi paz
en la turbulencia del pensamiento
III
Cuando caigo desvanezco mi forma
soplando con fuerza el rito del llanto.
Cuando caigo el polvo es mi morada
elevándome a la nada.
IV
Soy angustia permanente
soy miedo y por miedo camino el filo,
cayendo, cayendo
cayendo...
Con los huesos hechos promesas
y el corazón llameante hirviéndome los sesos,
soy angustia latente
sin que cada segundo pase por ser vencido.


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